Historias de un mundo color calamar

Nov 14, 2008

No sé italiano

Cuchipandi

Vicente Menguante Pérez, conocido en la vecindad como Hombre Barrunto, eremita de profesión y ermitaño por vocación, pues en una época de malas cosechas plantó a sus compañeros y se comió las langostas que asolaban los manglares, maizales y trigales, amén de otras palabras acabadas en -ales, vivía a quinientos ochenta kilómetros de la mina de carbón más cercana.

Esto, sin duda, le producía cierto desasosiego, aunque no le quitaba el sueño, ya que lo había vendido al mejor postor cuando se dio cuenta de que la noche la podía aprovechar para orar a las jóvenes muchachas que bajasen sus enaguas, pues mostraban sus pies en demasía.

Menguante se llamaba así por una larga historia. Empezó el día que nació, pues su madre había quedado preñada un tiempo antes. Un tiempo con media en 270 días y desviación típica de 20, cuya esperanza era, por tanto, la media error arriba error abajo. Pues bien, el día en que nació, su madre; Dolorida Pérez, profirió un grito. Al parecer, era lo que solían hacer las madres, pero Vicente no lo sabía: quedó traumatizado. Vieron los servicios sociales el enorme trauma de Vicente, por haber sido recriminado maternalmente por algo que no entendía, y esta (la madre) fue quemada en la vía pública, enviándose (ella sola) copia del video en formato AVI al niño, para que lo visionara cuando le viniera en gana -preferiblemente durante el desayuno, que era cuando más frío hacía. Además, el padre de Vicente Menguante se llamaba Enrique Menguante, pero no es relevante para lo que se estaba contando aquí.

Pues bien, Vicente Menguante Pérez, que como he dicho era conocido como Hombre Barrunto, era capaz de barruntar sobre aquello que se le preguntase. Capaz era, incluso, de acertar un 50% de las veces si una moneda lanzada al aire acabaría mostrando su haz o su envés.

Un día, Zaino el Bodeguero, que en realidad se dedicaba a freír castañas y decir que las asaba, le preguntó cuando tendría el próximo barrunto. Puesto que no lo sabía, pero lo barruntaba, Menguante calló en una paradoja, el espacio y el tiempo dejaron de ser lo que eran. O bueno, a lo mejor no, pero Menguante se desmayó.

Al parecer, padecía diabetes y sufrió una hipoglucemia.

12 Amables visitantes me vilipendiaron:

Folken said...

Sí, soy incapaz de hacer nada original.

Folken said...

Y además, me autorespondo los posts.

nié (alias "la más odiada") said...

Y dónde está el italiano?

El Hombre de la Pústula said...

Aquí:

Chico-Caspa en italiano se dice

RAGAZZO-FORFORA

Por lo que colegimos que Caspa es la palabra más bella del mundo, pues en todos los idiomas su sonoridad brilla con luz propia.

No puedo estar de acuerdo con eso que dice folken de la originalidad, ya que opino desde hace mucho tiempo que lo huevo y lo viejo son la misma cosa, si acaso dada la vuelta, a la manera calcetineana.

Es cierto, y doy fe de ello.

estanli cuvric said...

Conozco a un tipo que acumula esmegma por los recodos.

Orayo said...

Debo decir que hasta bien avanzada la lectura no estuve seguro de no estar releyendo un articulo anterior. Dicho en otras palabras, tiene un estilo muy caracteristico. Pero ello no le quita o le da mayor originalidad.

Asi que te aprobamos y si quieres te presentas a subir nota.

Por cierto... ¿estas seguro de que 270 es la media acertada y la desviación tipica es de 20? Simple curiosidad.

Folken said...

no

Fauve, la petite sauvage said...

Yo lo que no entiendo es cómo siendo diabético no llevaba galletas y azucarillos en los bolsillos.

SALUSTIANA said...

usted perdone, pero tal vez sea porque una es de pueblo y tiene el pensamiento sencillo y sin retuerzos, pero me he perdido entre el primer y segundo párrafo. Aqui en mi pueblo estamos acostumbrados a los chillidos, sobre todo porque nuestros marranos son famosos por sus berridos. Debe ser por eso que nuestros niños están curados de espanto.Aqui nadie se nos ha muerto de eso de la glucemia pero recuerdo a uno que reventó a base de tragar chorizos. Todo un personaje el Facundo, que por cierto no se percató de nada porque le estallaron las tripas y ahí terminó todo, aunque barruntar lo que se dice barruntar todos los que estaban presentes en la comilona se barruntaban algo. Lástima que ninguno le dijese nada. En fin, saludos de mis porcinos que me dan buenos tocinos

Currymaedchen said...

y..........why "menguante"??

Folken said...

Es una referencia fálica

Fauve, la petite sauvage said...

XDDDDD

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