El olor de la leche quemada llegó a su andrógina nariz. Era una nariz pequeña, bajo unos ojos con rimel y unos labios pintados de rojo llamativo. Li Món, así se llamaba desde que cambiase su anterior nombre, machista y masculino: Néstor Pérez Gónada.
-¡Oh, cielos! –Exclamó- No soy capaz de asimilar qué ha sucedido, pues mi mente no alcanza a conceptualizar lo ocurrido. –Dicho esto, la no aptitud de los alimentos que debían ser ingeridos a horarios nocturnos europeos, esto es, a las seis de la tarde; desapareció de su vista como los barcos de Colón eran invisibles a los aborígenes felices incorruptos por la sociedad. (Nota para el lector fascista, machista y carcamal: Hizo como que no veía el aborto culinario, aún en el fuego).
Asió, al ver que nada había preparado, la máquina telefónica (El teléfono, por su faliformidad y su género masculino, es machista y debe ser eliminado de esta narración) y llamó a la empresa, cuyos beneficios revertían íntegros en la sociedad que se los proveía; para pedir una Pizza. Encomendó a la voz de el o la simpática o simpático operador u operadora de la sucursal franquiciada que el diligente o diligenta mozo o moza de reparto tuviese a bien el portar con la mayor celeridad posible aquello que había encomendado y tenía intención de pagar con el dinero que había obtenido por sus propios medios, pues a pesar de ser un amo o ama de caso o casa no suponía ello impedimento para obtener un estipendio o estupenda que le permitiese no ser una carga o cargo financiero para las ingresas de su marida.
Amarrido y preocupado (pero no celoso) como estaba por la tardanza de la mujer genérica con la que compartía habitáculo en arribar al hogar, defecaba sobre el cubo del compost que fertilizaba con eficiencia la maceta de tomate que había junto a la ventana. Sabía que no debía preocuparse, pues su compañera en términos de igualdad de género (que no sexo) femenino, era una persona totalmente autónoma, con derecho y derecha a ausentarse de la casa, pues ella no era una esclava o esclavo de esas y esos (aunque más esas) carentes y carentas de libertad, que generalmente hacía labores de variada índole en las bárbaras sociedades antiguas (aunque menos que las bárbaras sociedades capitalistas) sin ningún tipo de remuneración pecuniaria a cambio más que un lugar donde hacinarse y una cantidad de alimentos inferior a su productividad marginal.
Al terminar su intestinal evacuación y su posterior higiene, entró al hogar u hogara familiar la marida.
-¡Compañero de relación en términos de completa igualdad, te aviso -aún y cuando no debería hacerlo pues tengo libertad plena en esta mi morada, que he arribado a la vivienda que compartimos!
-¡Oh, estimada marida! Estaba ciertamente preocupado por tu situación, pues desconocía si había sucedido algo terrible a tu persona de camino a la morada que con tanto esmero he estado cuidando.
-Camarado, he señalado en mi camino hacia este lugar a una mujer pública, de esas que venden su cuerpo a los hombres machistas a cambio de una remuneración y por tanto son esclavas (ahora sí) de una sociedad fálica y pensada únicamente por los tótems tradicionales y católicos del masculinismo. La he maherido por el oprobio que ello supone para el género énvrico y, esta, además, ha tenido la osadía de responder a mi acertada y (sin duda) dolorosa diatriba, que acercándose las fechas de consumo desaforado basadas en el infame catolicismo pretendía proveerse de dinero para dar sin esperar nada a cambio a su vástago o vástaga un… ¡No puedo continuar!
-¡Marida! ¡Que tan grave ha sido? ¡Tan ultrajante ha sido la ofensa de esa miembra del machismo cerril?
-¡Quería proveer a su hijo de un videojuego!
-¡Repámpanos!
-Ha sido ciertamente hábil, diciendo que yo no debía ser óbice para tal fin, pues el o la tierna o tierno vástago o vástaga quedaría traumatizado o traumatizada por siempre dada la negativa. He descubierto fácilmente el engaño, pues son esos elementos malévolos quienes pervierten el o la infancia o infancio, perpetuando roles masculinos y femeninos y no teniendo en cuenta la sensibilidad y la vida privada de los y las personajes y personajas que la componen.
-¡Truenos! ¡Eres o eras increíblemente sagaza!
-No me adules, pues has cometido tremenda falta contra mi persona al arribar yo a la vivienda que compartimos, ¡machista!
-Lo sé, marida mía.
-¡Y ahora otra vez! Has usado la forma posesiva para referirte a mi, ahora no puedo evitar el tomar medidas legales contra ti.
-Por favor, marida con una belleza por encima de la media, disculpa mi actitud, nacida sin duda de la sociedad patriarcal y machista en la que me eduqué
-¡Otra vez!, Te has referido a mi belleza, por lo que… ¡solo me consideras un género femenino objeto!
-¡Oh, Deidad Santa! ¡Cuan grande es mi aflicción!
-¡Ja! Encima la aflicción es tuya, cuando la ultrajada soy yo, ¡YO!-gritó mientras pulsaba el botón del pánico con una mano y, sin violencia ninguna –pues es esta algo únicamente machista- estrellaba su abultada mano contra el rostro maquillado de la persona humana criminal por no haber demostrado el no serlo de género (que no sexo) masculino.
-¡Que mis ciento ochenta kilos de feminista justicia caigan sobre tus anoréxicos cánones de beleza!- clamó la machistamente llamada miembra del género o génera débil.
Tras unos instantes, dos agentas o agentes de la policía o policío
Al recoger la pizza de manos de el o la simpático o simpática y diligente o diligenta repartidor o repartidora, fue a la cocina en busca de un cuchillo para trocearla, cuando olió a chamusquina.
-¡Algo huele a chamusquina en la cocina!- exclamó. Y de pronto lo vio: el fracaso culinario de su excónyuge, hasta entonces invisible por el desconocimiento del concepto que representaba tanto el fracaso como su nula capacidad para la correcta preparación de los alimentos. La cocina estaba en llamas, y por ello dedujo que corría riesgo de quemarse, por lo que decidió marchar a escape del ardiente lugar. Se topó con la lavadora al huir, y recordó que su compañero de género onvruno había activado tal electrodoméstico, (Hasta él podía hacerlo), pero había confundido el producto adecuado por café y había metido un pollo en el tambor, pues no sabía pensar en hacer la colada y mascar chicle al tiempo, y por ello lo había rellenado con lo único que le permitió su masculino intelecto: café.
La máquina, tras quince días funcionando ininterrumpidamente con café, explotó enviando la poderosa miembra al fuego del
Dedicado a Bibiana Aído y al Instituto de la Mujer.
Quiero mi subvención.



12 Amables visitantes me vilipendiaron:
Pues que la Deidad Santa se la conceda, esa subvención. Porque a fe mía que la merece
No le veo la polémica a ninguno de los dos anuncios.
El primero de ellos, con baile y cancion, ademas es bastante divertido. Y el mensaje es muy distinto al del segundo. En el primero animan a los hombres a ayudar en casa basandose en la realidad de que no es dificil ni se te va a caer un huevo al suelo.
El segundo podria molestar porque insulta a la inteligencia masculina. Entonces vamos a tener que prohibir todos los chistes de Irene Villa, xq eso si es insultante! Vamos, no se puede tener ese doble rasero. Yo me rio con los chistes sobre enanos y negros, asi que hay que entender ese anuncio como una coña. Si los hombres (y mujeres) fueran tan simples como se comenta ahi, seguiriamos en los arboles.
Sin embargo, me parece que el texto no esta fuera de lugar porque si es cierto que hay que quejarse un poco de las formas que se utilizan para retratar al genero masculino.
De todas formas, me sorprende, Folken, que te moleste tanto el mensaje cuando eres lo suficientemente inteligente para darte cuenta de que no eres el destinatario del mensaje.
salu2
Por cierto, creo que la lucha del feminismo debe ser por la igualdad de sueldo, todo lo demas llegara por ahi.
PD: creo que el anuncio de Marcilla no tiene nada que ver con el ministeria de igualdada. Has juntado churros con merinos.
salu2
Joder, que hiperespeso que ando esta mañana.
Y sobre el texto... pues que esta genial. Por que retrata a donde se podria llegar con el fanatismo de que ahora mismo estan haciendo gala en el instituto de la mujer. En vez de igualdad, parece que quisieran llegar a la situacion inversa.
Hay gente que ve violencia o machismo donde no la hay.
Y ya que estamos, te dejo uno de SPAAAAM!
Chicos, cuidado, hay un troll que ha suplantado mi identidad.
El verdadero Orayo son el primero y segundo coment. El anterior a este es un troll.
CUIDADO!! No os creais nada de lo que dice.
Ah, se me olvidaba, el anterior Orayo era yo, el verdadero.
Lautreamont, gracias por su apoyo. Deberían agilizar los trámites del ministerio para conceder subvenciones a quien apoye sus causas con tanto esfuerzo como yo lo hago. El encono que los ultrafascistas tienen aquellos que buscamos la progresión y evolución de la sociedad y el lenguaje, merecemos vivir del cuent... sí, bueno, del cuento.
Orayo, confundes los huevos con las cerillas.
Los anuncios solo están a título ilustrativo, como elementos ridículo que apoyen la ridiculez general.
Y el mensaje no me molesta, si no lo diría abiertamente. Lo que me causa es hilaridad y risión desenfrenada cada vez que la ultracorrección se apodera de algo que hasta entonces era normal.
Lo del Ministerio de Igualdad es por dar herramientas lingüísticas hasta ahora desconocidas para llevar a cabo una narración. Por popularizar esa forma de habla, quiero una subvención, como se le da a los araneses en Cataluña, por ejemplo.
¡¡Velocidad absurda!!
Me siento como si acabara de ver un anuncio de compresas pergeñado por Orwell.
Pero a cambio, me llevo en el zurrón dos palabras nuevas que he aprendido hoy y aquí:
Amarrido y maherir.
Sí, señor. Me voy contentísimo, no crea, con ellas en el bolsillo, toqueteándolas, dándoles vueltas entre mis dedos para, cuando nadie mire, chuparlas cual cabeza de gambón.
Quiero otra subvención por labor social.
Y, ¿en qué quedamos?, ¿en el zurrón o el bolsillo? Últimamente le veo olvidadizo, HOYGA.
Esto
"-¡Compañero de relación en términos de completa igualdad, te aviso -aún y cuando no debería hacerlo pues tengo libertad plena en esta mi morada, que he arribado a la vivienda que compartimos!"
me encanta, que grande es ustez
A sus pies
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