Historias de un mundo color calamar

Jul 14, 2008

Democracia Aérea

Esto es una respuesta a la demanda de democracia entre los armatostes voladores. Me llega desde la hipótesis de tal futuro, el relato escalofriante y veraniego de alguien que vivió allí, y no se si vivió para contarlo porque algo me dice que no es verídico:



Era frío, porque hacía Verano. Los hemisferios de ambos españoles, retozábamos al sol de media noche en las posesiones de ultratierra, por oposición a las de ultramar.
Era yo, aunque esté mal decirlo, una bicivioneta, hija del Decreto Imaginario de su Real Imaginación. Por tanto, englobaba entre otros los enteros, los naturales y los primos. Estos últimos, solamente por parte de padre, ya que mi madre fue concebida por las partículas de cloro que expulsaba mi MIDI cadena. Soy sutil, soy sibilino, lo dice mi cédula de identidad. Me llamo Sutil Sibilino Eseese, y mi trabajo es repostador.

Como los repuestos últimamente escasean, y apenas la gente iba, va, o irá, porque no se en qué forma verbal escribí, escribo o escribiré la historia (puede que el historio, no se en qué año estamos ni cómo ha cambiado el o la mismo o misma mente, que es con lo que pensamos). Como alguien que lea esto verá, he dejado una frase incompleta. Decía que los repuestos escaseaban, y que por tanto como repostador, -que no repuesteador que es quien trabaja en una empresa de trabajo temporal, ni repuenteador que es quien hace bocas en los puentes- tenía mucho tiempo ocioso. Estos escaseaban por el ya conocido decreto, por el que el autoproclamado Sancho el Mono Grande King de los Kongs Primero I, hizo que todos pudiesen volar agitando las manos. Después, un visionario atisbó en el horizonte (donde secan los chorizos), que agitando las piernas podía llegar igualmente lejos, así que hizo que los que no queríamos agitar los brazos, hiciésesemos o hiciéremonos (pues ya he dicho que Sancho el Mono etc. tenía algo que ver) nos bicicleteásemos, esto es, el proceso inverso a convertir a una bicicleta en un hombre alado: Convertir un hombre sin alas en una bicicleta alada.

Como soy un rebelde, no pude por más que ponerme remos, y para evitar los controles de los guardianes de la acritud, punidores de quienes arrastrábanse por el suelo cual animales que se arrastran por el suelo, por ejemplo los zalameros arrastrados, bogaba en el aire halando mis remos moviendo grandes corrientes. Como no entendía nada de física, no vi incoherencia alguna, claro. Sabía, puesto que la savia de un tierno brote me lo contó, que rastraban a los rastreros que osaban arrastrarse (o no) por tierra firme, por agua dulce y salada. Era horrible, verlos después harapientos, entre heces de garrapo, de gurriato y cochinillo, implorando clemencia al Santo Padre Clemente, que era Santo y era Padre por tener hijos por inseminación artificial. Por eso no me atrevía a tocar el suelo, y estaba todo el día pedaleando o remando en el repuestero. En ocasiones, para no cansarme en demasía, esto es, cargar a hombros la masía, me enganchaba un hilo al techo o con un hilo del techo (hilo este hecho con lo robado del lecho de unos pajarillos), y hacía las veces de móvil, convulsionándome y moviéndome en círculos, apretando los labios e imitando el sonido de aquellos millonarios que quisieron motorizarse para volar sin esfuerzo. También es cierto que ahora eran obesos todos ellos porque no habían ejercicio y el ejercicio es bueno porque dicen que así uno no se hace obeso y si no se hace obeso es porque está sano y desayuna cuando hace la comida más importante del día porque el desayuno es la comida más importante del día y para ella guardo las comas ya que son de lo más importantes para tal eliminación del ayuno.

Para pregar la confianza que en mi tenía mi confianza, es decir, que confiaba en ella misma, (y esto es el motivo por el que comencé la historia), salí de un trance circular con pedorretas motoras, al cielo abierto y democrático -pues elegía su composición cada dos años mediante sufragio censitario, circunscripciones provinciales uninominales a seis vueltas y media, y estando en ese espacio indeterminado, este muñidor me tullió, haciéndome perder un remo, seis dedos y cuatro peniques. Esto me hizo trastabillar, claro, pues las rocas aéreas no perdonan ni una.

Y esa es toda mi historia. Qué más decir, cuando, sin duda, ella misma goza gozosa, retoza más bien, en la claridad postal.

5 Amables visitantes me vilipendiaron:

Joan said...

Ante tal futuro, necesito un valium doble on the rocks para digerir el relato. No sé si ahora opto por la democracia aérea o por la más férrea dictadura de los aires, nubes y demás adláteres.

Sólo espero que ante tal trastabille no le hicieran un control de alcoholemia aéreo.

A sus pies (o asus remos)

Buzo Bubón said...

Por poco naufrago en su sopa de letras, chico dandruff, y es que yo no tengo remos, y en lugar de flotar me hundo, habida cuenta de que tengo por costumbre llevar grávidos peñascos en los bolsillos. Suele suceder que en estas inmersiones conozco todo tipo de criaturas abisales, pero ninguna tan rara.

Saludos subacuáticos.

estanli cuvric said...

Jodorowsky no lo hubiese dicho mejor, joven amigo.

Anna said...

Qué estrés!
No sé si felicitarte por esa capacidad que tienes para hilvanar frases una tras otra sin que tengan la menor relación o irme al botiquín a tomarme el analgésico más potente que haya...
Dos lecturas atentas y oye, que sigo "bicicleando" entre el mar de líneas...

(Por cierto, tendrás que pagar la minuta del copyright a mi hermana por el palabro biciclear, ella lleva usándolo años y años! jajaja)

Santero Delcolmo said...

Todo sufragio es un naufragio.

Estafadísticas

Estadisticas y contadores web gratis
Estadisticas Gratis

Prohibido plagiar o hacer obras derivadas sin permiso. Prohibida su distribución comercial (¿realmente alguien podría sacar dinero de esto?) sin permiso.
I'm myself and I approve this message.