La gente
sobrestima los rayos y las centellas. Como expresión son elegantes, para qué negarlo. Uno puede decir algo como ¡rayos y centellas!, y quedar como una persona educada delante de alguien importante, como Pepita
Pérez o
Cayetana Fitz James Stuart Da Silva. Yo, por ejemplo, es una expresión que utilizo muy a menudo, a pesar de que algunos la consideren de mal agüero -que es una palabra que lleva diéresis, al contrario que la palabra diéresis, que no se contiene a si misma siendo una
incontinente. Pero decía que los rayos y centellas son de mal agüero, sobre todo cuando a uno le caen encima.
Yo no sé por qué deberían
serlo. Si a uno le cae un rayo encima, tiene una pequeña fracción de un segundo para arreglar sus asuntos, que puede parecer que no pero es bastante. La última persona a la que le pasó eso, escribió las obras del
Capitán Centella en el
interín, que también es otra palabra muy bonita, en el
interín. Bueno, que no es una palabra, pero es bonita sin
serlo. Yo no soy una recua porque soy uno y no varios y no soy bonita, pero podría
serlo siendo siendo uno solo. Bueno no, que me estoy quitando la razón. Las recuas son preferibles a mi. Además, yo siempre pronuncié interín, no ínterin. Eso queda muy feo. Como las recuas de yeguas.
Como iba diciendo soy
criptozoólogo. Y si no lo había dicho, lo digo ahora. En más de una ocasión he tenido que utilizar la expresión ¡Rayos y Centellas!, claro que para usarla no digo
abreparéntesis rayos y centellas
cierraparéntesis,
simplemente lo digo en voz alta; aunque no tiene por qué ser en voz muy alta en realidad, si no por encima del nivel del discurso.
Recuerdo una noche en concreto. La pobre estaba emparedada, así que necesité una hogaza de pan y un bote de palomitas de
maíz, que en Valencia son llamadas rosas por los abuelos, aunque sean blancas. Me quedé la velada entera viendo como la noche estaba emparedada en el hormigón, con algún que otro viaje al salín. La recuerdo como una noche aburrida en la que acabé con la boca seca.
La verdad es que la noche no es el típico animal que uno se encuentra en los sitios donde se suelen buscar animales, como la
Wikipedia o las Páginas Amarillas. No. La noche es algo más. En uno de mis libros de
criptozoología en el que hablaban sobre arañas, gusanos devoradores de cadáveres y otra fauna típica de las criptas, describían un animal como la noche en concreto. Me marcó durante, al menos, 20 minutos. Exactamente hasta que mi madre me la hizo borrar, porque creía que era un tatuaje y lo rascó con el
nanas. La descripción decía así:
노랑초파리
위키백과 ― 우리 모두의 백과사전.노랑초
파리(Drosophila melanogaster)는 초파리과에 속하는 곤충으로, 유전학 실험에 널리 사용된다
¡Rayos y Centellas!
¡En mis treinta años como criptozoólogo jamás vi un animal semejante!
Sinceramente, es una descripción que puede cambiarle a uno la vida. Como la decisión de ser astronauta y/o rufián, o el hecho de nacer
zámbigo o en el
cámbrico. También puede condicionar ser un
lolailo o proferir lilailas estertóreas y extemporáneas, por ejemplo cuando nos cortamos las uñas.
Dios no nos dio uñas para cortarlas.
Y sí, esa rima sobraba. La del cámbrico y el zámbigo, digo.
¡Rayos y centellas!
¡No quiero hacer pellas!